ABANDONADO EN EL OCASO.

Muchas veces, recibimos en la vida, un reflejo metafóricamente hablando, de todos nuestros pasos y huellas que vamos dejando en la vida. Recuerdo con alegría nostálgica, a dos personas de edad mayor, pertenecientes a ese reducido o a veces amplio grupo muy importante de personas que llamamos Familia, mi familia.

Una de las dos personas especiales, fue mi tía, una viuda robusta, de porte digno de respeto y gran bondad en su corazón, de aquellas personas que te dejan un buen recuerdo en la mente cada vez que hay algún encuentro, visita o alguna conversación, siempre prestaba atención a cualquier posible necesidad que haya llegado a tener cualquiera de sus visitantes, agua, comida, o quizás un caramelito o un café, te podías saborear gracias a ella, que a propósito, son los mejores cafés que probé en mi vida. 

También su esposo dejo hermosos recuerdos plasmados en mi memoria, el es la segunda persona de quien les hablo, buen amigo, músico, alegre, de una sonrisa digna de una portada de una revista odontológica y gran calidad humana, dotes que lograron que mi tia, ya con cuatro hijos de su matrimonio anterior se fijara en él luego tanto tiempo, esfuerzo, serenatas y un trato que solo un gallardo caballero humilde, puede dar tan espontáneamente, esos trucos que solo un mago astuto tiene bajo la manga, y aunque han quedado en desuso y que ahora solo se ve en películas y novelas de aquella era, nunca pierden efecto. 

Como cualquier buen samaritano o aún mejor, como un padre responsable enamorado perdidamente de su doncella de su cuento feliz, crió a sus jóvenes hijastros como hijos propios, y tomando responsabilidad de ellos como cabeza de hogar.

Pasó el inexorable tiempo que no pasa en vano, tiñendo de nieves sedosas, la deslucida y vetusta cabellera, de estos dos protagonistas de la triste historia que ahora escribo, y con este cambio de imagen natural, también llegan las dolencias naturales de un cuerpo en detrimento.  

Mi tia que en su ultima etapa de su vejez, no recibió atención suficiente y servicios adecuados, murió primero, no sin antes haber sufrido la dolorosa y desgarrante pérdida se uno de sus hijos, el único que sacó de ella, ese corazon noble, servicial y desinteresado del que tanto les hable en el inicio de esta historia.

  Aquel noble caballero de sonrisa agradable y trato cordial, tuvo que sufrir estas dos pérdidas, quedando en total soledad, pues al no tener hijos en este matrimonio, quedo sin familia que pudiera socorrerlo si necesitara, quienes se hicieron cargo en el ocaso de este arcano personaje, lo hacían sin afecto alguno, sin la menor dedicacion o aprecio, incluso tenían, trato descortés, ingrato e indiferente hacia este indulgente y amigable señor. 

Tomando en cuenta, aquellos gratos recuerdos de mi infancia, que transcurrieron en frecuentes y nostálgicas visitas a esa cómoda, y humilde casa, no puedo asimilar, como es posible que siendo tan afable y una persona muy grata tuvo que vivir sus últimos años, bajo la sombra del inclemente e impío abandono de sus propios familiares adoptivos. 

HISTORIAS A LA LUZ DE LA VELA Al momento de escribir este pequeño artículo, no se me viene a la mente ningún título para esto que escribo ...